UNAS SALINAS CIEN POR CIEN SOSTENIBLES 

¿Sabías que las Salinas del Carmen son las únicas Salinas cien por cien sostenibles de toda España? ¿Qué tienen de especial para poder contar con esta distinción?

Las Salinas del Carmen, declaradas Bien de Interés Cultural en el año 2002, tienen asociadas una serie de valores como son el paisajístico, el cultural, el etnográfico, el arquitectónico, el histórico o el ambiental. Valores que hacen de ellas un conjunto de gran interés y que además, son buena muestra de la riqueza del patrimonio de la isla de Fuerteventura.

Además de las propias instalaciones y sus valores asociados, si por algo destacan las Salinas del Carmen, es por la calidad del producto final. La sal. Una sal de espuma de mar de altísima calidad y con unas características muy especiales derivadas del propio proceso de obtención, como veremos en próximas entradas del blog.

Pero hoy, queremos destacar otro aspecto fundamental: su sostenibilidad.

Son dos elementos fundamentalmente, los que nos van a permitir hablar de unas salinas cien por cien sostenibles. Por un lado el sistema de captación del agua del mar, y por otro el sistema de recolección de la sal de los tajos.

El saltadero de las Salinas del Carmen

Todas las salinas cuentan con un sistema de captación e impulsión del agua, mediante el que se capta el agua del mar y se eleva. A través de este sistema el agua entra en las instalaciones para posteriormente distribuirse por gravedad.

Los sistemas de captación del agua salada que tradicionalmente se han utilizado en las salinas son muy variados, y se suelen dividir en activos y pasivos. En otra ocasión profundizaremos sobre estos sistemas. Pero es importante saber que en Canarias, a partir de los años 50 del siglo XX, aparecen los motores de bombeo que consistían un motor de explosión con concurso de energías fósiles, que serán el antecedente de las actuales electrobombas impulsadas con energía eléctrica.

Sin embargo el saltadero de las Salinas del Carmen, supone un sistema de captación del agua del mar en el que el embate de las mareas vivas introduce el agua en las instalaciones. El saltadero, también se conoce como rebosadero y es un murado de retención transversal a la dirección del oleaje, cuya sección sobre la pleamar permite, como decimos, la introducción del agua del mar, de una manera sostenible. Sin necesidad de motores ni maquinaria.

Las Salinas del Carmen, son las únicas salinas de Canarias que cuentan actualmente con este sistema de captación mediante saltadero o rebosadero.

La labor de los Salineros

Una vez que el agua salada se introduce en el saltadero, se conduce hasta los cocederos, donde permanece entre ocho y diez días calentándose. Después el agua llegará a los tajos donde el agua se evaporará y la sal cristalizará. En este momento los salineros, de una forma manual y artesanal, utilizando herramientas tradicionales, sacarán la sal al borde del tajo, donde permanecerá unos días escurriendo.

En muchas salinas, el oficio tradicional de los salineros ha sido sustituido por máquinas que se encargan de extraer la sal de las salinas.

Son numerosas las salinas que utilizan motores para la obtención del agua del mar, y maquinaria para la recogida de la sal. Algunas usan los motores pero mantienen el oficio del salinero. Pero las salinas del Carmen son las únicas en las que todo el proceso se realiza de una manera cien por cien sostenible, que solo se vale de las mareas, la acción del sol, la acción del viento y el trabajo artesanal de un oficio tradicional como el de los salineros.

En un momento en el que el planeta se tambalea por la acción del hombre sobre el medio que le rodea, cabe replantearse nuestro modelo de vida, y partiendo del respeto por el medio ambiente, apostar por el desarrollo sostenible. Mirar al pasado, a los sistemas tradicionales de producción nos ayuda a encontrar ese ansiado equilibrio entre el desarrollo económico y el cuidado del medio ambiente.

Nosotros desde las Salinas del Carmen, aportamos nuestro granito de arena, porque además de todo lo que os hemos contado, en la parte más moderna de nuestras instalaciones, en la que se ubica la parte del Museo…

¡Utilizamos energía solar! Una energía renovable y por tanto limpia e inagotable, imprescindible en la lucha contra el cambio climático y respetuosa con el medio ambiente.

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